Los cinco mitos sobre el Botox

MITO Nº 1: “El Botox es peligroso”
Anualmente se llevan a cabo más de 2,8 millones de tratamientos con Botox, por ello tiene un gran historial de casos que no tienen efectos secundarios significativos. Durante una reunión de la Academia Americana de Dermatología, en julio de 2004, los pioneros de Botox, los Dres. Caruthers que utilizan Botox para el tratamiento de líneas faciales desde el año 1987, demostraron que no hay efectos secundarios a largo plazo. Esta información fue confirmado en pacientes que recibieron 30 sesiones de inyecciones de Botox en un período de nueve años.

MITO Nº 2: “El Botox dejará su rostro sin expresiones faciales, como si tuviera la cara congelada “

Si las dosis de Botox son inyectadas en pequeñas cantidades en los músculos faciales específicos, el paciente puede tener un debilitamiento natural de las líneas y las arrugas no deseadas, y así logrará que la apariencia de su rostro sea más juvenil sin que resulten comprometidas las expresiones faciales. Lo mas importante es que la aplicación de Botox sea realizada por un cirujano plástico especializado, pues debe tener un equilibrio armonioso entre los músculos de la cara. Si se aplica una cantidad inapropiada el paciente puede perder la correcta movilidad de los músculos de la expresión.

MITO N° 3: “El Botox va a envenenar mi cuerpo”
Como pasa con todos los medicamentos, el exceso puede ser peligroso. Si el uso es cosmético, la dosis adecuada para un paciente típico promedio debe ser de 20 a 70 unidades de Botox por tratamiento, y la dosis letal de Botox es de 2800 unidades, 100 veces la dosis media administrada para el tratamiento de las líneas y arrugas. Con el paso del tiempo el cuerpo elimina de manera natural la dosis aplicada del botox, por ello los efectos son temporales.

MITO N° 4: “Tengo miedo de las inyecciones dolorosas”
Las inyecciones del tratamiento son diminutas, no requieren anestesia pues casi no producen dolor. Sin embargo para aumentar la comodidad del paciente se acostumbra a aplicar una crema anestésica o hielo antes del tratamiento.

MITO N° 5: “Los tratamientos con Botox pueden causar la caída de los párpados”
Finalemente el ultimo mito tiene que ver con la caída de los párpados, un efecto secundario poco frecuente. Si el tratamiento con Botox se administra correctamente, el riesgo de sufrir de párpados caídos es inferior al 2%, su condición es temporal y debe desaparecer en unas pocas semanas.

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